17/3/07

Sé verlas al revés o La Reseña de Reflections de Marco Corona.

Los que me conocen pensarán que estoy escribiendo esta reseña únicamente por el placer de poner un palíndromo como título. Puede que tengan razón pero juro que los libros de los que voy a hablar en esta ocasión lo ameritan. No. En serio. Se trata de Reflections (Reflejos) del italiano Marco Corona. Es una serie de tres tomos que hace parte de la maravillosa Colección Ignatz que está dedicada a publicar, tanto en Europa como en Estados Unidos, a algunos de los mejores creadores del momento. Aunque solo han salido a la venta dos de los tres episodios, la historia de Ricardo y Miranda, dos hermanos inmersos en un juego de espejos entre la vejez, la memoria y las fantasías infantiles, me ha dejado muy entusiasmado.

Por una de esas casualidades perfectas, el primero de los libros que me leí fue el segundo y me gustó tanto que tuve que ir por el número uno al siguiente miércoles. De hecho, yo lo había ojeado por encima cuando salió el año pasado pero no me animé a comprarlo porque el dibujo no me descrestó. Además, al lado tenía los dos cómics que los de Ignatz le han publicado a Gipi (The Innocents y They Found the Car) y preferí repetir al conocido. Meses después, vi el dibujo del segundo y sorpresa total. En la portadilla hay un dibujo de una cuba de madera llena de agua que me dejó mal de la cabeza. Por lo que he podido ver de la serie completa creo que la intensión de Corona es ir complicando el dibujo a medida que la historia avanza y las historias-fantasías-recuerdos de los niños se entremezclan. Solo hace falta comparar las tres portadas: en la primera, utiliza una línea seca para hacer un rostro sombrío casi triste sin ningún fondo. En cambio, en el número 2, el retrato de Ricardo como pirata le permite a la línea generar texturas y el fondo es una imagen de destrucción y llamas. Por su parte, la portada que encuentro en el blog de Corona muestra una imagen generosa de la sala de una casona vieja que sin ser tan inquietante como la anterior, nos aporta más información sobre el mundo de la historia.

Estos cambios en las portadas y en el dibujo responden a la característica básica de cada capítulo. El número 1, se centra en la infancia y adolescencia temprana de Miranda, un personaje solitario y rodeado por un aura de silencio disfrazado de tristeza. Siguiéndola conocemos a Ricardo, el hermano enfermizo obsesionado con los piratas y descubrimos que su madre está loca y que es ella quien la obliga, de cierta forma, a participar en el juego de espejos. Además, el personaje se construye a partir de varias escenas o situaciones que hablan de una niña que participa de dinámicas de adultos: su mejor amiga es su abuela con achaques incluidos y tiene un muy temprano gusto por el cigarrillo que hace que se lleve un chasco con unos matoncitos del barrio que la termina de alejar de cualquier fantasía infantil. Miranda es un personaje mayor incluso desde niña que parece cómoda cuando la vemos convertida en anciana, muchos años después, recolectando los souvenirs de las aventuras de su hermano. Hasta cierto punto, creo que Miranda es una especie de lector perfecto que es incapaz de vivir, ni siquiera en su cabeza, las aventuras de los libros pero que los necesita como complemento.

Al otro lado del espejo, está el episodio dedicado casi exclusivamente a la mente de Ricardo, un niño malcriado que ha pasado su vida en un hospital en el que un grupo de enfermeras regordetas lo consienten todo el día. Frente a la frialdad tristonga de Miranda, Ricardo se opone con su amor por las historias de piratas. Este niño tirano no tiene que sufrir la cotidianidad de su encierro porque simplemente vive subido en un barco surcando los siete mares y el segundo episodio no es otra cosa que eso: una aventura de piratas. En dichas fantasías marítimas, Ricardo desempeña, como es de esperarse, el papel del capitán tirano y caprichoso que es también en la realidad. Al igual que Miranda, el niño no tiene ningún control real sobre lo que pasa "a bordo". Además, vamos descubriendo paralelos entre ambas historias a medida que el espejo que los refleja al uno contra el otro se va desempañando o desvelando o como quieran.

No sé como se vaya a unir todo en el último episodio pero tengo muchas ganas de enterarme porque historias como Reflections son inusuales en el mundillo de las historietas. Son escasos los autores se dan el permiso que decir tanto con tan poco y de, al mismo tiempo, crear personajes interesantes y bien esctructurados. Además, se siente bien encontrarse con un autor que esté explorando la narrativa gráfica sin amarrarse ni a los subgéneros clásicos ni a los más de moda. No sé si hasta este punto he entendido la historia de Reflections pero le agradezco a Corona el hecho de que me contó algo que se me quedó dando vueltas en la cabeza hasta que le encontré algún tipo de explicación: Algo parecido a los recuerdos. Drake Cómics lo recomienda al cuadrado.

Más reseñas de la Colección Igantz acá.

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