28/2/07

De Sin City a Calvario Hills

Se siente raro tener la colección de historietas en dos lugares diferentes no solo por el peligro latente de que termine comprando la misma revista varias veces también porque, sin la fuente directa, la gran mayoría de referencias me toca armarlas a punta de memoria e internet. Esto me pasó hace unos días cuando me encontré con Calvario Hills No. 1 de Marti que por cierto hace parte de la colección Ignatz que desde hace un tiempo se viene publicando simultáneamente en Estados Unidos y Europa y que tiene nombres de la talla de David B., Gilberto Hernández y Gipi. Esta vez el español presenta dos historias: la primera, que le da su nombre al libro, narra el devenir del lado podrido de una típica ciudad norteamericana sometida por fuertes tensiones raciales y una conspiración política ultra-conservadora. Por su parte, la segunda es un episodio más de El Taxista con su acostumbrada carga de ironía ochentera materializada en religiosos y políticos corruptos y en contubernio. Como dato curioso, la viñetas de Calvario Hills son mucho más grandes de lo habitual en Marti haciendo que sus tradicionales imágenes chestergouldescas y su distribución en la página dejen de ser tan de tira de periódico.

Como es de esperarse, ambas historietas tienen el humor negro característico del trabajo de Marti desde hace varios años. De hecho, si tuviera que reprocharle algo al libro es que es lo mismo de siempre, que la crítica a los hilos del poder sigue siendo, tanto en como está argumentada como en su contenido, exactamente idéntica. Como decía más arriba, me gustaría tener sus otros libros para ver en qué se diferencian de este nuevo material porque la verdad se me hizo que esa manera de abordar el tema ha sido requetetrabajada. Si bien en el caso de El Taxista se puede argumentar que se trata de una serie que por obvias razones debe tener cierta continuidad estética, con Calvario Hills me sentí leyendo denuncias demasiado trilladas sobre realidades que se han ido transformando con el tiempo (ojo, que digo transformando no mejorando porque en nivel de jodidos vamos para abajo en el mundo).

A pesar de esta crítica, Martí es increíble y se faja unas secuencias de antología. La lucha intrafamiliar que termina matando hasta al perro, en la primera historia, y los experimentos con fetos del monseñor Álvarez de Montilla, en la segunda, son excelentes y de lejos pagan la compra. Además, tengo que decir que los cómics con algún tipo de interés en temas sociales son bastante escasos sobre todo ahora que la contraparte a las ficciones evasivas corporativas -una forma elegante de decir superhéroes y mangas juveniles- son las exploraciones individualistas del género autobiográfico. De igual manera, el espíritu que inspiró vainas como Sin City o las críticas de Watchmen se fue deformando y se convirtió en un elemento más de la formulilla de los cómics maduros gringos hasta perder su sentido original. En cuanto al lado de la historieta alternativa uno de los pocos que todavía escribe sobre las realidades horribles es Joe Sacco con sus relatos periodísticos de guerra.

Sobre la publicación de Calvario Hills en este país me llama la atención la reacción que puede recibir de los locales en vista de que las historias de Martí proponen una visión bastante fuerte de la realidad gringa. Él es conocido por acá por algunas historietas publicadas en inglés en los años ochenta y noventa pero definitivamente la actitud y la sensibilidad de los lectores ha cambiado muchísimo desde entonces. Como por estas tierras la gente es más sentida que un bolero hay que esperar a ver que pasa en especial porque se supone que Fantagraphics planea sacar una edición recopilatoria de El Taxista.

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