26/6/06

Eternamente Marvel (¡por un demonio!)

Tal vez una de las explicaciones del fenómeno freak (ver foto) sea que ser un fanático consumista significa tener una vida llena de sobresaltos. Una persona que, digamos, trabaja de lunes a viernes en un cubículo y que tiene una vida familiar relativamente monótona puede convertir su existencia en una montaña rusa de emociones fuertes haciéndose adicta a una línea de productos, por ejemplo, los comic-books. Cada verano, los dos carceleros mayores –léase Marvel y DC- se devanan los sesos para venderles a los torturados coleccionistas el evento de la década que cambiará la historia del universo DC o Marvel para siempre o el gran regreso triunfal del hombre más talentoso del año (sí, hombre no como humanidad sino con h minúscula porque en este medio tan testosterónico los más cercano a una mujer es la cintura sm de Wonder Woman). En esta ocasión, la justicieramente mal ponderada Marvel Comics sacó un representante perfecto de cada una de las dos fórmulas que acabo de mencionar.

Así, desde antes de que empezara el otoño del 2005 se empezó a abonar el terreno para la maxiserie Civil War que si bien está compuesta por tan sólo siete entregas, afecta todos los títulos de la editorial haciendo que seguir la historia completa implique comprar más de cuarenta revistas. Mi única motivación para darle una oportunidad a un crossover de Marvel desde Maximun Carnage es el hecho de que es escrita por Mark Millar que también es la mente detrás de Superman: Red Son y The Ultimates, entre otros. Mejor dicho, se trata de un guionista inteligente y esa cualidad no se debe desperdiciar. Por otro lado, después del relativo fracaso de la serie 1602, la “casa de la ideas” volvió a tentar al increíble Neil Gaiman para que, en compañía de John Romita Jr, hiciera una nueva versión de The Eternals, de Jack Kirby. Con el pundonor de Ecuador ante Inglaterra, yo decidí también subirme a este globo mediático porque (a) Gaiman, incluso cuando trabajó en Spawn, es lo máximo, (b) John Romita Jr es uno de mis dibujantes favoritos y (c) la serie original de Kirby es muuuuuuy frita sobre todo en contraste con los cómics de Marvel de ese momento.

Así que llegó el miércoles 21 de junio. Por cosas de la vida fui a parar a mi tienda de cómics más cercana. Me compré Civil War 2, ya tenía la 1 pero me estaba reservando los comentarios, y The Eternals 1, fresquiticas recién saliditas. Para el público en general debo aclarar que acá el negocio es tan organizado y los lectores son tan juiciosos que todos los miércoles se lanzan todas las revistas de la semana y por lo tanto la gente suele ir únicamente esos días.

En el caso de Civil War la expectativa era bien importante porque la historia había llamado la atención de los periódicos. Básicamente, en este “evento” se produce una división en la “comunidad superpoderosa” (no es un chiste mío, así lo denominan) entre quienes apoyan una iniciativa para registrar a todos los superhéroes y quienes prefieren mantener el anonimato. Así, Millar está poniendo a prueba ese ingrediente tan particular de este tipo de personajes que es tomarse la justicia por mano propia para defender el “bien común” por encima de las leyes. Este tema se vuelve especialmente interesante cuando se analiza en el caso del primer Superman, que más que un supersoldado era un defensor del hombre común, o en el Batman de los ochenta que era un loco maniático o en el del Linterna Verde de Dennis O’Neill que era una especie de policía sin bolillo o en el Profesor Xavier manipulador de ciertos buenos cómics de los X-Men. Sin embargo, en este caso, yo no veo el debate por ningún lado. De pronto sea porque en el lado de los rebeldes está el Capitán América y ese monicongo me da agrieras, pero mi sensación general es que es como escoger si primero me dan un tiro o una puñalada. A ver, si me voy por el lado de los vengadores anónimos me aterra pensar en que además del derecho a crear un para-estado con su propia para-justicia, se deba respetar la privacidad del agresor. Y por el otro, me parece terrible que el poder transgresor de un símbolo popular sea reclamado por el establecimiento para manipularlo.

Con esto no quiero decir que Linterna Verde, Batman, Superman y Xavier sean unas peras en dulce. Todo lo contrario, los problemas a los que me refiero están muy presentes en las versiones que menciono. Lo que me molesta de la propuesta de Millar es que a pesar del tema, él quiere insistir en mantener intacto el lado positivo e intachable de los personajes. Como que Moore, Miller, Morrison, Shuster, O’Neill y hasta Whedon, se cagaban en el discurso del superhéroe pero en Civil War todos son tratados como verdaderos héroes y eso me parece una tontería. Es un poco como querer reducir una guerra, digamos en Iraklandia, al valor y el sacrificio de los individuos que la luchan, sin hablar del contexto político y de los intereses creados. Un poco, mucho. Me deja un pésimo sabor de boca la tal Civil War porque comprueba una vez más los tiempos que vivimos y el tipo de estupidez post-Simpsons que nos tragamos todos los días en la que la conciencia de las convenciones y de las costuras de los medios no nos hacen más críticos de sus contenidos.


En el lado sabrosón vale la pena decir que al final del número dos, Spiderman le revela al mundo su verdadera identidad. Su presenta como Peter Parker y supuestamente tenemos que quedar boquiabiertos. Pero creo que este ha sido el peor secreto de la historia del universo Marvel porque por lo menos cada años un familiar y un villano se enteraban del chisme. Además, le inventaron un nuevo traje que en términos de estrategias publicitarias no puede ser más ramplón. Sobre The Eternals prefiero hablar cuando salgan más números y se vea para dónde va. Hasta ahora puedo decir que me gustó la presentación, que la dupla Romita Jr – Gaiman tiene que acoplarse mejor porque tienen secuencias como disparejas, y que todo se ve demasiado profesional, al punto de que la estructura del guión parece de los tiempos de Stan Lee y Jack Kirby. Vamos a ver qué pasa…



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9 comentarios:

Bloom dijo...

Felicitaciones por el Blog. Yo he seguido las viscicitudes del Universo Marvel por el internet (mi trabajo es extremadamente móvil y me impide coleccionar comics) y cada vez se están volviendo más rebuscados. En cuanto a la salida del closet de Spiderman, completamente de acuerdo: Jonah J. Jameson no lo había publicado ya en el Daily Bugle?
Por acá volveré.

wintermute dijo...

Gaiman en Marvel? eso si es nuevo..

Pablo Guerra dijo...

Bloom, s'i la cosa es de una falta flagrante de originalidad. Por los lados de DC tampoco escampa con el Infininy Crisis que es los mismo que la crisis en las tierras infinitas pero con otras portadas. S'olo espero que Eternals siga por buen camino. Gracias por la visita y dejar comentarios.

ЧЕЛОВЕК
Pues as'i como lo lee. Igual Gaiman est'a medio distante del mundo de los comic-books. Lo reciente que hizo fue 1602, una historia corta para el SOLO de Teddy Kristiansen... La otra es la pel'icula de Mirrormask que hizo con McKean hace un tiempo.

Anónimo dijo...

Gracias, amigolucho. Hacerle la visita es siempre igual de reconfortante. Estoy de acuerdo en que además de ser el género más testoterónico del noveno arte, los superhéroes no pueden ser más godos. Como si no tuvieramos suficiente derecha en el mundo. ¡Ya es hora de que el Capitán América se vaya a dormir!

wintermute dijo...

Si, de la pelicula algo lei por ahi.. es unas lastima que aca no se consigan esas cosas, en Taschen se consiguen los dos primeros tomos de Sandman, uno de los Libros de la Magia, Stardust y Buenos presagios. De otros autores, algunos numeros sueltos de Hellblazer, uno o dos de Transmetropolitan y uno de Swam thing. Ni mierda mas.

Pablo Guerra dijo...

Yo vi la película en dvd y me gustó. Es un relato de formación en el marco de la vida del circo. No el la mejor película del mundo pero si uno es amante del estilo de McKean se va a divertir como un enano. Tiene momentos chéveres.
La dificultad de conseguir buenos cómics es un eterno problema de los lectores colombianos. Sobre todo porque lo que aparece es carísimo.

SrFiasco dijo...

¡Uy, esa foto de los orientales está pasadísima!

Pablo Guerra dijo...

No sé pero mi sensación es que los freaks japoneses son superiores.

SrFiasco dijo...

Completamente de acuerdo, hay mucho por aprenderles.