17/6/06

El jefe está en recreo.

Por estos días la atención está únicamente dirigida al mundial entonces la verdad no he leído, ni visto, ni visitado nada. Claro que con motivo de la copa del mundo y en vista de que en mi casa no tenemos televisor -larga historia-, he tenido que ir todos los días al Centro Universitario que tiene una sala de lujo para ver los partidos. Desde que asumí que no tenía plata ni para cable ni para TV y tomé la decisión de verlo allá, me imaginé que tendría que ver todos los partidos solo como un hongo en un asteroide, pero la verdad siempre estamos por lo menos dos personas viendo el mundial. La selección de televidentes es bien particular. Como es de esperarse, los gringos no logran concentrarse con el fútbol y en su mente estructurada no les caben ni las mentiras de un amague ni la posibilidad de que un resultado no se pueda explicar con estadísticas, entonces, el quórum es meramente internacional. En otras palabras, el deportivo refugiados. Así que tenemos al paisa que no falta (Albeiro) que lleva 24 años por fuera del país pero sigue con el acento, un indio gritón que siempre va por los que pierden, un checo que desde el 3-0 sobre US ha redescubierto el placer del juego, un nigeriano que también lleva no sé cuantos años fuera de casa y yo, el colombiano que pontifica y da cátedra futbolera cada vez que puede.

Hoy por primera vez me quedé charlando con el nigeriano y resulta que el hombre es escritor de ciencia ficción. Escribió una novela hace un par de años y estuvo a punto de ganarse un premio pero al final los jurados pensaron que trataba un tema religioso muy polémico que no valía la pena alborotar. Después, el hombre siguió buscado posibilidades de publicarla pero sin un reconocimiento previo pocos editores le metieron la ficha. Como suele pasar la plata empezó a ser cada vez más escasa al punto de que lo aceptaron en una Universidad de North Carolina para hacer un MA en narrativa pero no tenía la plata para inscribirse y tuvo que dejarlo pasar. Se puso a trabajar en una cadena de restaurantes y al mismo tiempo le invirtió todo su tiempo a un negocio de internet que fracasó rotundamente y ahora, sólo está esperando que pasen los días para irse de Worcester y no volver jamás.

La espera llegó a su fin. Este fin de semana el hombre se va para la casa de una tía en otro estado pero lo que realmente quiere es volver a su tierra natal. Charlamos un rato sobre lo importante que es encontrar un lugar en el mundo y sobre lo extraño que es el proceso de escribir un libro. Los dos sabemos que es difícil decirse a sí mismo escritor o, para el caso, comiquero pero poder compartir con alguien esa angustia es un acto de auto conservación. Yo tengo a D que me saca de todas mis neuras pero el nigeriano está solo. Todo esto va saliendo mientras Argentina acaba con el último reducto de Serbia y Montenegro. Yo acabo de hacer un amigo por cuenta del tan trillado "lenguaje internacional" del fútbol.

Se acaba el partido y nos damos la mano. Es el momento de la despedida. Dos cuadras después me doy cuenta que ni siquiera sé como se llama. No creo que me lo vuelva a encontrar en mi vida.

Las fotos que publico acá son más experimentos intensos con una cámara digital y la JOH.



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7 comentarios:

GM IV dijo...

Nunca he entendido los juguetes de super héroes.

Anónimo dijo...

Son divertidos, nada mas.

Eduardo Osorio dijo...

ese de wolverine está la lo cu ra. Por qué a la gente le gusta tanto Wolverine?

elamigolucho dijo...

Yo no soy coleccionista juguetes de superhéroes pero hay algunos que me vencen. Igual entre tener los payasos de porcelana y la esttatuilla de bronce en miniatura prefiero que los adornos de mi casa sean personajes de historietas.

elamigolucho dijo...

Para mí, Wolverine es el chico malo de las historietas. El tipo es, hasta cierto punto, todo lo que el clásico freak de los cómics no es pero quisiera ser.

Diana Ojeda dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Diana Ojeda dijo...

Así es, mi casa está llena de superhéroes y villanos, pero no entre sus cajas, sino lavando los platos, colgados de la lámpara o entre la nevera... definitivamente mejor que el florerito que nos mandó mi tía.

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