2/10/06

¡Queremos rock! (The Raconteurs Vershon)

No me he podido bajar de la nube. El pasado viernes por la noche tuve la fortuna de ver en vivo a The Raconteurs y, desde ese momento, tengo una sonrisa roquera que no me puedo borrar. El co-liderazgo de Brendan Benson y Jack White se desplegó en el escenario del mítico Orpheum de Boston con una potencia impresionante que se sobrepuso al déficit de atención natural de los locales (A este problema se debe el amor que este pueblo siente por el béisbol y específicamente por los Red Sox). El recorrido que este cuarteto nos dio por todo su repertorio fue espectacular porque si bien el disco es un lujo, las versiones en vivo de canciones como "Intimate Secretary", "Together", "Level" y una memorable "Blue Veins" fueron desbordantes.

El orden de los acontecimientos es el siguiente:

Como una hora y media antes de que empezara el show, nos pusimos a dar vueltas por los alrededores cuando de pronto Patrick Keeler, el bajista con pinta de Peter Sellers en “What’s new, Pussycat?”, se baja de un bus con carita de yo no fui y aunque un par de fanáticos pudieron hacer firmar discos, Da y yo quedamos petrificados. A mí me pareció como inapropiado empezar a echar foto como loco porque el tipo podía incomodarse y tampoco teníamos en álbum ahí pero igual fue un buen presagio.

El Orpheum es un sitio bien particular. Es un teatro al estilo italiano con sus respectivos arabescos dorados que ha tenido que enfrentar con muy bajo presupuesto las inclemencias del tiempo. Así que las sillas son las originales de madera y la mayoría de paredes están pintadas en un tono azul príncipe que mi amigo Tomás calificaría de “hediondo”. No es bonito, pero tiene su quereme.

El grupo telonero resultó ser chévere. Aunque tienen una actitud neohippy o retrogrunge (dependiendo desde donde se mire), los Dr. Dog se tocaron unas tres o cuatro canciones bacanas que animaron al público y le robaron unos buenos aplausos.


Bang, Bang (My Baby Shot Me Down)

La presentación de The Raconteurs empezó con todas las de la ley. Las destacadas de la primera mitad fueron "Together", "Hands", "Yellow Sun" y cover excelente de “Bang. Bang (my baby shot me down)” de Nancy Sinatra que tenía un tono eléctrico roquero perfecto. El único asistente que salió triste del concierto debió ser el desubicado que estaba esperando que los temas sonaran tal y como en el disco. Cada canción del repertorio apareció reinventada y transformada para ser mucho más de lo aparentaba ser inicialmente. Para la segunda mitad, las cartas estaban puestas sobre la mesa y ya a nadie le cabía duda de la dimensión del cuarteto. Claramente Jack White es el mejor guitarrista de la década pero verlo en compañía de un grupo completo lo hace mucho mejor. Sin embrago, hay que decir que por momentos el show se lo robó Jack Lawrence en la batería.


Intimate Secretary

Después de la pausa se fajaron un “Steady as She Goes” que terminó de alebrestar a la audiencia: el Orpheum ya estaba caliente pero a partir de ese momento se produjo una atmósfera como de leyenda del rock. Entonces llegaron “Intimate Secretary”, “Store Bought Bones” y “Level” (no necesariamente en ese orden) y a mí se me iba a salir el corazón. Estaba tan emocionado que me dieron ganas de tocar guitarra, de colarme a la platea para verlos más de cerca, de asegurarme de que no me iba a perder un segundo de lo que estaba sucediendo ante mis ojos (y mis oídos). Se pasó volando el tiempo y de pronto ya estabamos en la última canción del repertorio (y del disco): "Blue Veins". Cuando los White Stripes estuvieron en Bogotá, Jack se mando un solo/blues que pagó la boleta y la fila de cuatro horas bajo la lluvia. Ahora, era el momento de que la volviera a sacar del estadio, y sí que lo logró. No puedo transmitirles la canción porque no la he encontrado en youtube y yo estaba tan embobado que no atiné a grabarla pero la cosa fue tan brava que al final del solo de Jack (tengo que decirle Jack) se le rompió una cuerda que lo hizo intentar un aterrizaje forzoso. Felizmente, le funcionó. Como los maestros, el hombre se limitó a cambiar de guitarra en un segundo y continuar con uno de los mejores temas que he oído en mi vida. Mejor dicho, después de eso no me puedo morir tranquilo porque tengo que seguir yendo a conciertos de The Raconteurs. Por si acaso parece que estoy exagerando, a la salida, en la estación de metro, todo el mundo estaba haciendo la mímica de la cuerda volando por los aires.


Desde que salió el disco de la banda en mayo de este año, fue claro que The Raconteurs es mucho más que un simple proyecto alternativo de Jack White o una disculpa para promocionar la carrera en solitario de Brendan Benson. Cuando estos dos compinches de Detroit se juntan con Patrick Keeler (bajo) y Jack Lawrence (bateria) obtienen un sonido contundente y sólido por más que le deba tanto al tono experimental de White y como a la actitud dylanesca de Benson. No es necesario ser un experto para percibir que al grupo todavía le queda mucha música por hacer y que ojalá el próximo año nos deleiten con un nuevo álbum. Por ahora no me queda otra cosa que cruzar los dedos y asegurarme de que nunca se me olvide el espectáculo tan bárbaro que vi un 29 de septiembre en el Orpheum.

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9 comentarios:

Eduardo Osorio dijo...

Nuestros caminos se separan una vez mas. No me lo tome a mal, pero espero que sus deseos no se hagan realidad y Jack continue con The White Stripes.

Con la lectura me di cuenta que me encanta que mis amigos vayan a conciertos! Sobre todo si son literatos!

Mrs. D dijo...

Noooo, Edu. Yo creo que The Raconteurs la sacó del estadio. Meg es adorable, pero no me parece un dichado de talentos. En cambio, hay que ver a ese batero y a Benson y al bajista con pinta de geek juntarse con Jack (yo también me permito decirle Jack)... eso es muy fuerte. Pero pasando a temas donde se sí se alinean nuestros oídos, Hot Chip repite... 4 de noviembre en Boston. ¡Tanta dicha! Esperen la reseña con foto y video.

elamigolucho dijo...

Edu,

Me pone muy contento saber que aunque no compartimos gustos en este caso, con la entrada pude transmitir la felicidad que me causó este concierto. Gracias por ese comentario porque me agrada mucho darme cuenta de eso.

Ya en el asunto de los Stripes vs. Raconteurs creo que se trata de escoger entre una chocolatina y una tajada de ponqué (pastel). Como que no le voy a decir que no a ninguno de los dos pero mientras los Stripes son como una chocolatina Jet que es una dosis perfecta de chocolate, los R son varios sabores juntos. Ambas opciones son chéveres pero me quedo con la segunda.

Ah, sí. Y este 4 de noviembre Hot Chip, celente con doña Da a bordo.

Eduardo Osorio dijo...

Hablando de Jet, por cosas como estas es que Pitchfork es mi revista de musica online favorita (lea abajo primero):

http://pitchforkmedia.com/article/record_review/38853/Jet_Shine_On

Antes de entrar al link: Pitchfork usualmente le da un puntaje a un album que le hagan un review desde 0 hasta 10 y pues analizan el disco de pies a cabeza y demás... ahora si entre al link ;)

Eduardo Osorio dijo...

Ah, Jet es una banda de Inglaterra creo.

Acerca de Hot Chip... Hot Chip will break your legs! snap off your head! Tienen el album? si no, échense una pasada por los posts que hago de "Albums para escuchar GRATIS" que en alguno de esos está el link.

elamigolucho dijo...

Sí, claro. Como será que acá le dimos palo a ese link de los Hot Chip gratis hasta más no poder. Ya hasta convencimos a un amigo que vive en Boston que vaya con nosotros a verlos y todo. Mejor dicho, otro iniciado en el HotChipismo.

Oiga la PitchFork está bien bacana. Ya está marcada en favoritos. Y sobre los Jet creo que acaban de sacar disco nuevo. El anterior es bien rockero pero ni idea si este estará a la altura.

Eduardo Osorio dijo...

Pues el nuevo de Jet es el que Pitchfork ya reviewed con el mico tomandose sus propios orines!! A mi tampoco me gusta Jet, soy Pitchforkiano!

GM IV dijo...

Demonios. Siento envidia, siento envidia.

Anónimo dijo...

yo adoro el comic japones, quisiera ver de que se tratan los tuyos

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