11/1/07

Perdí el jucio pero formé el carácter.

No fue la razón fundamental para venir a Bogotá pero después de que fue evidente que me tenían que sacar las cordales y después de que a una amiga le cobraron 3.000 dólares por dos piezas, Bogotá era la candidata indiscutible para el procedimiento. Me cobraron $ 500.000 por las cuatro, es decir unos 200 dólares, con todo y limpieza. Yo como ya las tenía afuera no me hice muchas bolas con el tema. De hecho las dos primeras salieron tan fácil que yo ni me enteré. Los problemas empezaron con la derecha inferior: esta berraca pieza estaba medio infectada o algo por el estilo pero tras un par de intentos la cosa estaba color de hormiga. El odontólogo decidió dejarla para después y procedió a sacar la izquierda sin problema. Ahora que solo quedaba la problemática, yo me agarré duro porque sabía que la vaina iba a doler y mucho. Finalmente, la cordal salió sin necesidad de cortar hueso o algún otro procedimiento diabólico pero el último intento me hizo ver estrellas al mejor estilo de una película de soft porn barato. Nunca pensé que mi remanente neardenthal terminaría en una escena tipo "Rochelle, Rochelle".

Desde hace un par de días tengo las cuatro muelitas entre un frasco en imitación pecera del dentista pesadilludo. Esperaba una inflamación tipo Tortuga Ninja pero no fue tan grave. Espero que me quiten los puntos pronto y que salga de esto rápido para ver si puedo continuar con mi reencuentro con la cerveza y el aguardiente.



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8/1/07

Empezar el 2007 desde Bogotá

Ha estado sabroso el paso por la tierrita pero extraño. Soy un visitante que no ha podido desempacar la maleta, que ha tenido que recorrer la ciudad buscando una maldita impresora que funcione y que se sube a los buses con una cara de ponqué absolutamente inexplicable y ridícula para el resto de los pasajeros. Además, Bogotá está como rara: tiene no sé cuantos centros comerciales nuevos, todo está muchísimo más caro y la gente está requete-agringada (¿no debería ser al revés?). Parece que la "mayoría" de los capitalinos están haciendo hasta lo imposible por disimular cualquier cosa que no se acomode al modelo del ultra-optimismo lambón y a la cultura del cable latinoamericano. Mejor dicho, la capital colombiana se shakirizó muy a mi pesar: anda de mucho pelo pintado y toda la cosa. Pero igual cada vez que me levanto y veo los "cerros tutelares", me pongo contento.

Ahora que estoy por estos lares puede hacer una recomendación criolla de alto turmequé. Se trata de la edición número 10 de la revista Pie de Página que trae un especial sobre cómics e ilustración que, me perdonan la infracción pero, está bueno, bonito y barato. Y no lo digo porque este pecho haya colaborado con una tripleta de artículos (aunque la verdad hace rato me dejó de importar la autopromoción) sino porque de verdad vale la pena hacerse a una copia tanto para recordar gustos adquiridos como para provocarse de unos nuevos. La selección de obras y sus reseñas son una invitación a cotejar preferencias, a ver que dice otro lector de cómics de cabecera como Asterix, Akira ...ejem..., Tintín, Peanuts, Watchmen y hasta Condorito. La otra parte del especial aguanta bastante también porque a modo de una colección de estampitas se reunieron 36 autoretratos de ilustradores colombianos todos muy buenos y variados.

Yo compré la Pie de Página en Tower Records (debe ser uno de los pocos que queda en el mundo) pero creo que también se puede conseguir en la Nacional, Lerner, Biblos, San Librario y Arteletra. Solo vale 7.900, así que yo veré...

Mientras se ponen unos pantalones para ir a compra la revista, les dejo un saludo de feliz año nuevo.

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