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18/3/08

Gnarls Barkley - Extrañamente emparejados



No es un hit después de otro como el St. Elsewhere pero el lanzamiento de la semana es The Odd Couple de los Gnarls Barkley que está increíble. Es como si los sonidos del soul setentero se hubieran confabulado con el rugido leve de las ciudades para generar una tormenta interior digna del mejor de los despechos. "Open book", "Who's gonna save my soul" y "No time soon" son como para tomarse una botella del veneno de confianza personal en la oscuridad. Para los momentos de euforia post-ruptura "nomeimporta nomeimporta nomeimporta", hay divertimentos como "Run" (el primer lanzamiento con justicia), "Blind Mary" y "Whatever". En general el álbum tiene un tono medio denso que contrasta sin desentonar con la explosión de energía del primero. Lo bueno es que a pesar de tanto problema y tanta lágrima uno se termina sintiendo "A little better". Danger Mouse sigue siendo un fuera de serie y Cee-lo vuelve a demostrar que en lo de su voz tuvieron que influir las auténticas fuerzas primigenias del soul.


No sé si ponerme a dar un link para bajar el disco porque lo más seguro es que lo desactiven rápidamente. Lo más fácil es pegarse la buscadita por google y de ahí en adelante eres tú contra el sistema, joven bucanero. Lo que sí hay es el video de "Run" que está bacancito como de costumbre.



Nota: The Odd Couple no es el disco del mes porque todavía estoy esperando el lanzamiento de la próxima semana de The Racounters que tampoco parece muy alegrín pingüín porque se llama Consolers of the lonely.



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24/7/07

The White Stripes Live at Agganis Arena (Julio 23, 2007)

Lo he dicho antes y lo reitero ahora, los blogs también sirven para chicanear: anoche fuimos a ver a los White Stripes a Boston y como era de esperarse fue una experiencia casi mística para recordar toda la vida. Aunque hubo algunos problemas de sonido y la coordinación artista / roadies nos arruinó Icky Thump, Jack White tienen un nexo especial con el rock en su estado más puro y anoche lo confirmó una vez más. Incluso frente a la pasividad endémica del ganado bostoniano y sus gorritas de los Red Sox, la banda logró uno que otro momento memorable en el que el dios del trueno se materializó en sonidos bluseros pintados de rojo encendido. Después de apenas dos canciones, Jack transformó a la audiencia en otro instrumento cuando al levantar el brazo nos indicaba cuando aportar el coro que en sus manos se convirtió en una percusión perfecta. Como una especie de Moises frente a las aguas, White controló la marea de gente que pagó para verlo y nos bautizó en el espíritu de Icky Thump.



Si tuviera que elegir un recuerdo tendría que ser el momento Jack estaba cambiando de guitarra y el plug empezó a hacer un sonido absolutamente musical. Esto lo sorprendió tanto que su reacción fue arrodillarse y darse la bendición. Unos segundos después levantó los hombros y se mandó una versión increíble de esa oración de invocación eléctrica que conocemos como Seven Nation Army.

El concierto tuvo como telonero a Dan Sartain, un compositor y cantante de Alabama con un estilo que no me he podido sacar de la cabeza. ¿Se acuerdan del bar (Titty Twister) en From Dusk Till Dawn? Bueno, pues este señor bien podría reemplazar a la banda que canta Cucarachas Enojadas. La canción que más me gusta de su catálogo es "Walk among Cobras" que tiene un coro simplemente perfecto: "Well I found out what is like to walk amongst the cobras and to really be alone." (Ya sé que se siente caminar entre cobras y estar realmente solo)



Las fotos las tomé de usuarios de flickr.

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19/3/07

La luz al final del Mes.

La clave para vivir en un sitio como Worcester es darse un descanso de cuando en cuando. Hace unos días, el domingo pasado hace ocho días para ser exactos, fuimos a Boston a ver un concierto excelente de Of Montreal, la banda liderada por Kevin Barnes que lo que tiene de extraño lo tiene de increíble -Edu en su Texto Sonoro escribió una entrada sobre ellos-. Ahora, la nueva luz al final del túnel de la monotonía se llama Antibalas Afrobeat Orchestra, un grupo de Brooklyn que acaba de sacar un disco nuevo llamado Security y que el sábado 31 se presenta en el bar Middle East en Cambridge. A diferencia de los otros conciertos a los que solemos ir, el estilo de esta banda me hace pensar que le puede gustar a varios de nuestros amigos más pro-diversity de la universidad así que estamos tratando de armar un grupillo decente. Como su nombre lo indica, el sonido de Antibalas es básicamente afrobeat con toques de funk, dub, salsa, jazz con un fuerte sentido experimental. Además, el show en vivo debe ser de alto voltaje con sus 15 integrantes montados en el escenario. En todo caso, creo que será una forma excelente de cerrar el mes y, sobre todo, el invierno con sus últimos coletazos (Subo esta imagen del deshielo de mi backyard).

Les dejo un link para descargar el primer lanzamiento del Security de Antibalas.

I.C.E.

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12/11/06

Hot Chip o la venganza de los Nerds.

Al principio del mes, fuimos a Bastan, al Paradise Rock más exactamente, para ver por segunda vez a los Hot Chip, este grupo inglés que lo que no tiene de presencia lo tiene de calidad. Hace un año y por invitación del melómano detrás texto sonoro, los vimos en el Great Scott y quedamos encantados así que no podíamos perdernos esta nueva gira. La presentación fue sencillamente espectacular. Como los blogs son un medio perfecto para chicanear quiero compartir con ustedes este nuevo objeto para la colección musical: el play list.


De toda la presentación, quedaron marcadas en mi memoria "keep fallin'", "boy from school" y el último set de tres canciones con un "Over and Over" final absolutamente hipnótico que puso a toda la audiencia a bailar como changos. De hecho, el álbum detrás de la gira, "The Warning", es muchísimo más discotequero que el "Coming on Strong" y esta característica tiene una resonancia casi telúrica en el escenario. Además, haber estado en rotación en Estados Unidos durante el verano hizo que la banda cuente con un nivel de producción muy superior al del año pasado. Antes del concierto de 2005, los músicos estaban comiendo en un restaurante chino común y corriente, ahora en la entrada del bar estaba parquedo el bus oficial full equipo. De igual forma, el escenario del Great Scott no es más grande que una cama queen size mientras que el del Paradise Rock es un planchón que deja espacio para respirar. De la primera vez, me gustó el hecho de que la música de Hot Chip se hacía con sonidos y objetos cotidianos. Casi que el símbolo que podía definir su personalidad eran unas maracas plásticas fosforecentes y una caja china escolar. En cambio, la de este año, fue una presentación mucho más lujosa y pulida que me permitió comprobar que el encanto de la banda va más allá de su recursividad.

Texto Sonoro tiene una entrada bastante amplia sobre esta banda que es recomendadísma.

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2/10/06

¡Queremos rock! (The Raconteurs Vershon)

No me he podido bajar de la nube. El pasado viernes por la noche tuve la fortuna de ver en vivo a The Raconteurs y, desde ese momento, tengo una sonrisa roquera que no me puedo borrar. El co-liderazgo de Brendan Benson y Jack White se desplegó en el escenario del mítico Orpheum de Boston con una potencia impresionante que se sobrepuso al déficit de atención natural de los locales (A este problema se debe el amor que este pueblo siente por el béisbol y específicamente por los Red Sox). El recorrido que este cuarteto nos dio por todo su repertorio fue espectacular porque si bien el disco es un lujo, las versiones en vivo de canciones como "Intimate Secretary", "Together", "Level" y una memorable "Blue Veins" fueron desbordantes.

El orden de los acontecimientos es el siguiente:

Como una hora y media antes de que empezara el show, nos pusimos a dar vueltas por los alrededores cuando de pronto Patrick Keeler, el bajista con pinta de Peter Sellers en “What’s new, Pussycat?”, se baja de un bus con carita de yo no fui y aunque un par de fanáticos pudieron hacer firmar discos, Da y yo quedamos petrificados. A mí me pareció como inapropiado empezar a echar foto como loco porque el tipo podía incomodarse y tampoco teníamos en álbum ahí pero igual fue un buen presagio.

El Orpheum es un sitio bien particular. Es un teatro al estilo italiano con sus respectivos arabescos dorados que ha tenido que enfrentar con muy bajo presupuesto las inclemencias del tiempo. Así que las sillas son las originales de madera y la mayoría de paredes están pintadas en un tono azul príncipe que mi amigo Tomás calificaría de “hediondo”. No es bonito, pero tiene su quereme.

El grupo telonero resultó ser chévere. Aunque tienen una actitud neohippy o retrogrunge (dependiendo desde donde se mire), los Dr. Dog se tocaron unas tres o cuatro canciones bacanas que animaron al público y le robaron unos buenos aplausos.


Bang, Bang (My Baby Shot Me Down)

La presentación de The Raconteurs empezó con todas las de la ley. Las destacadas de la primera mitad fueron "Together", "Hands", "Yellow Sun" y cover excelente de “Bang. Bang (my baby shot me down)” de Nancy Sinatra que tenía un tono eléctrico roquero perfecto. El único asistente que salió triste del concierto debió ser el desubicado que estaba esperando que los temas sonaran tal y como en el disco. Cada canción del repertorio apareció reinventada y transformada para ser mucho más de lo aparentaba ser inicialmente. Para la segunda mitad, las cartas estaban puestas sobre la mesa y ya a nadie le cabía duda de la dimensión del cuarteto. Claramente Jack White es el mejor guitarrista de la década pero verlo en compañía de un grupo completo lo hace mucho mejor. Sin embrago, hay que decir que por momentos el show se lo robó Jack Lawrence en la batería.


Intimate Secretary

Después de la pausa se fajaron un “Steady as She Goes” que terminó de alebrestar a la audiencia: el Orpheum ya estaba caliente pero a partir de ese momento se produjo una atmósfera como de leyenda del rock. Entonces llegaron “Intimate Secretary”, “Store Bought Bones” y “Level” (no necesariamente en ese orden) y a mí se me iba a salir el corazón. Estaba tan emocionado que me dieron ganas de tocar guitarra, de colarme a la platea para verlos más de cerca, de asegurarme de que no me iba a perder un segundo de lo que estaba sucediendo ante mis ojos (y mis oídos). Se pasó volando el tiempo y de pronto ya estabamos en la última canción del repertorio (y del disco): "Blue Veins". Cuando los White Stripes estuvieron en Bogotá, Jack se mando un solo/blues que pagó la boleta y la fila de cuatro horas bajo la lluvia. Ahora, era el momento de que la volviera a sacar del estadio, y sí que lo logró. No puedo transmitirles la canción porque no la he encontrado en youtube y yo estaba tan embobado que no atiné a grabarla pero la cosa fue tan brava que al final del solo de Jack (tengo que decirle Jack) se le rompió una cuerda que lo hizo intentar un aterrizaje forzoso. Felizmente, le funcionó. Como los maestros, el hombre se limitó a cambiar de guitarra en un segundo y continuar con uno de los mejores temas que he oído en mi vida. Mejor dicho, después de eso no me puedo morir tranquilo porque tengo que seguir yendo a conciertos de The Raconteurs. Por si acaso parece que estoy exagerando, a la salida, en la estación de metro, todo el mundo estaba haciendo la mímica de la cuerda volando por los aires.


Desde que salió el disco de la banda en mayo de este año, fue claro que The Raconteurs es mucho más que un simple proyecto alternativo de Jack White o una disculpa para promocionar la carrera en solitario de Brendan Benson. Cuando estos dos compinches de Detroit se juntan con Patrick Keeler (bajo) y Jack Lawrence (bateria) obtienen un sonido contundente y sólido por más que le deba tanto al tono experimental de White y como a la actitud dylanesca de Benson. No es necesario ser un experto para percibir que al grupo todavía le queda mucha música por hacer y que ojalá el próximo año nos deleiten con un nuevo álbum. Por ahora no me queda otra cosa que cruzar los dedos y asegurarme de que nunca se me olvide el espectáculo tan bárbaro que vi un 29 de septiembre en el Orpheum.

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13/8/06

Gnarls Barkley está muy Crazy.

Hace unos cuantos meses se empezaron a filtrar por internet las canciones de St Elsewhere, el primer disco del duo/proyecto/banda Gnarls Barkley. Desde ese momento, no han dejado de retumbar en la cabeza de quienes los hemos oído al punto de que el single “Crazy” se ha convertido en la banda sonora del verano. Como de costumbre en la Manizales gringa, Boston, el grupo de moda se presentó el viernes pasado en Avalon, un “clab” junto al mítico Fenway Park, casa del Santa Fé del Béisbol, los Red Sox. Por esas cosas de la vida, mi mujer y yo pudimos asistir. Esas boletitas se pagaron completitas porque el show vale mucho la pena. Desde que salieron los artistas vestidos de jugadores de tenis de punta en blanco hasta una versión casi Kraftwerk-iana de Transformers pasando por unas inspiradísimas Smiley Faces, Gone Daddy Gone y Boogie Monster, la noche fue un éxito total que incluso logró sacarle una que otra sonrisa al gélido público de Nueva Inglaterra.

El grupo está conformado por su líder absoluto Danger Mouse, productor del segundo álbum de Gorillaz, y por el rapero de Atlanta, Cee-Lo. En este tour los acompañan tres coristas XS tipo tatoo, un guitarrista sobreactuado, un bajista sobrio (por lo menos en actitud), un baterista, unos teclados y una sección de cuerdas que cuando no toca se roba el show con su baile (especialmente en Boogie Monster). Lo mejor es que como solo tienen un disco, tocaron el repertorio completo y quedó tiempo hasta para unos covers sorpresa de lo más particulares. La vibra del show es bastante buena porque además de la música, Cee-Lo es una figura bien particular que tiene esta actitud mitad rapero mitad soul-man que es maravillosa. Un detalle que no puedo dejar pasar: justo al comienzo, Cee-Lo, muy acorde con la propuesta de la banda, anuncia que Gnarls Barkley no pudo venir y que los reemplazantes son ellos, el grupo Love 40. Definitivamente, con ese pop pa'que juguetes.

Hacer un gran disco, es bueno. Pero meterse en la memoria de su servidor disfrazándose de Wayne's World y tocando un cover de Violent Femmes, es mucha belleza.

El telonero de la noche fue nada más y nada menos que Mike Patton (Faith no More) con su nueva banda Peeping Tom. En teoría suena increíble, yo sé. Pero la verdad sentí que el tiempo ha pasado y que este man sigue haciendo lo mismo de antes pero ya no se mueve enloquecido como antaño. Fue más bien raro y como que con la avalancha de funky pop que se venía, se notaron más las carencias. Digo, con todo respeto porque Faith No More sigue aquí en mi corazón pehhhro…

También en la banda sonora de este verano hay que incluir un poco de The Warning (el nuevo disco de Hot Chip), The Racounters (que veré en septiembre si antes no nos cae un pedazo de puente encima) y su toque de Be Your Own Pet. Esta selección habría sido imposible sin las indicaciones del Texto Sonoro.

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