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23/6/08

Wolvie Studio


Dos juguetes o, como le dicen los reyes de la autonegación, dos figuras que vale la pena comparar. Una de los desfachatados años noventa y otra que me tenía obsesionado desde hace días y hasta el fin de semana la pude comprar. La imagen que sigue es una de las versiones de los Mighty Muggs de los Marvel superheroes. ¿Cuál de los dos le gusta más a nuestra amigable y "selecta" audiencia?



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2/6/08

Cómics que me habrían encantado a los 17

Para llegar a la conclusión que le da título a esta entrada no tuve, ni siquiera, que leer los cómics de los que voy a hablar. Su presencia en la estantería con las figuras sombrías de sus protagonistas en la portada, mirándome desde sus respectivas poses de héroes misteriosos e imponentes con un toque de corazón disfrazado de oscuridad (y viceversa) me lo dejo clarísimo. Y como el mood comprador de la tienda de historietas tiene mucho de nostalgia, me los traje para la casa con la escéptica esperanza de que fueran un poquito más que el equivalente de un sonajero en manos de un adolescente. Yo sabía en que me estaba metiendo y no obtuve nada distinto.

Para ser justos y bajarle un poquito a la prepotencia, los dos cómics elegidos tienen excusa para ser tan noventeros: Rex de Daniel Zezelj fue publicada originalmente en 1995 y Jelley Jones es un hijo de su tiempo.

Rex de Daniel Zezelj. Decir que este cómic comparte la misma sensibilidad de Sin City de Frank Miller sería desconocer el hecho de que son básicamente lo mismo. Un policía honesto injustamente acusado de crímenes que no cometió sale de la cárcel para acabar hasta con el nido de la perra (su ex-esposa) y finalmente lo hace. El dibujo es una mezcla de Simon Bisley en su mejor momento con Frank Miller en Ronin. Desde el artista de Rex hasta el Zezelj de nuestros días hay cientos de páginas de exploración y profesionalismo, sin embargo, su talento es fácilmente reconocible. Este cómic es perfecto para las almas impresionables con deseos de encontrar un ídolo.

Batman: Gotham after midnight de Steve Niles y Kelley Jones. El estilo de Kelley Jones marcó una nueva etapa en mi gusto por los cómics. Gracias a su trabajo en Batman: Red Rain en los noventa, me empecé a obsesionar con el hombre murciélago y por las imágenes llenas de zonas oscuras. Jones despertó algo en mí que hizo que pudiera disfrutar de gente como Jae Lee, Bill Sienkiewicz o el Miller de Sin City o, incluso, Mignola. Con su regreso a Ciudad Gótica pensé que Jones, por el simple hecho de que han pasado unos diez años mal contados desde sus días de gloria, habría tenido que cambiar su estilo aunque fuera un poco. Pero no. Gotham after midnight parece salida de una cápsula del tiempo enterrada en la Media torta de Bogotá en un Rock al parque. Como será que las imágenes están acompañadas de la típica narración en primera persona en papel de diario muy al estilo de... (sí, adivinaste) Watchmen. No creo que compre el siguiente número porque creo que la coyuntura de la nostalgia no da para más. Sin embargo, si usted tiene el espíritu metalero vivo, esta serie es para usted.

Ask the frog:
Rex de Daniel Zezelj:


Batman: Gotham after midnight #1 de Niles y Jones:


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1/6/08

Giant-size Astonishing X-men #1, o esos sí son cómics.

En algún momento tenía que llegar el final de una de las mejores refundiciones de los X-Men de todos los tiempos. Lo que no me imaginaba es que Joss Whedon y John Cassaday iban a cerrar este ciclo con tanto estilo. Giant-size X-Men #1 me dejó una sensación que cada vez es más escasa en este acto de hibris económica que es leer cómics de superhéroes. Si bien las dos entregas pasadas (Astonishing X-Men 23 y 24) fueron historietas correctas que mantuvieron el nivel ascendente de la serie, este final me sorprendió mucho por su elegancia y su simpleza.

(párrafo spoiler) Y es que Whedon aplica el mismo principio que usó el editor de los setenta y ochenta de Uncanny X-Men, Jim Shooter, en la famosísima Dark Phoenix Saga. En vez de armar un final rebuscado e intrincado para cerrar la aventura con algo que sorprenda a los lectores y al mismo tiempo devuelva a los personajes a su statu quo, Astonishing X-Men termina con el sacrificio inevitable de Kitty Pride que hace que el mundo de los superpoderosos difrazados de colorinches se disfrace de un sentimiento casi vivencial. Ojo, que esto que describo no se confunda con la mala interpretación que los escritores de enmascarados gringos han hecho del realismo o de la maduración. (end of spoiler)

Whedon es fiel a las reglas del mundo de los superhéroes y nunca traiciona la esencia de sus personajes. El tipo tiene la suficiente elegancia como para elegir el final menos enredado y contártelo de tal manera que lo más evidente sea maravilloso y triste.

No siendo más, ask the frog:





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31/5/08

¡Feliz Cumpleaños, Superman!


Por si acaso no se habían dado cuenta, últimamente he estado publicando más dibujos de mi autoría que nunca. Además de que mi proyecto de dejar de ser un lisiado del lápiz y aprender a medio-dibujar está funcionando, ahora tengo que pasar ocho horas diarias frente a un computador. En plata blanca, esto significa que mi producción de dibujitos en la esquina de la hoja ha aumentado incluso al nivel del bachillerato. Cuando tengo suficientes pedacitos de papel dibujado, los traigo a mi casa, los paso en limpio y los subo al blog.

Entre los temas que más se repiten, sobresale el cumpleaños 70 de Superman (sí, ya han pasado 70 años desde aquel el verano de 1938 en el que debutó "el hombre del mañana"). Este dibujito es una forma de recordarlo.

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7/9/06

El hombre araña y la mujer rasguña (si la dejan).

El otro día estaba buscando unas portadas de la Edad de Plata de la Mujer Maravilla y me encontré con una de esas perlas producto del exceso de pasión y tiempo libre que pululan en Internet. Se trata de Comic Book Bondage Cover of the Day, una página dedicada a reunir todas las portadas de cómics gringos en las que aparecen damas “el peligro” o, más bien, en situaciones de sometimiento o sumisión. Con unos 70 años de tradición, los comic-books ofrecen material para rato en este tema que va desde la clásica chica raptada por el villano vestido de negro, con cicatrices y bigote poblado hasta la amazona amenazante entrelazada con una anaconda pecaminosa. Al igual que esa relación casi indestructible entre la cerveza fría y las mujeres en bikini, la presencia de la sumisión femenina como tópico de la aventura serial gráfica es un fantasma que toma formas diversas y en muchos casos aterradoras. Si bien es una constante, pasar por la página y explorar monótonamente solo un 10% de las más de 1500 portadas hace que sobresalgan escenas a las que normalmente no les pararía bolas. No hay machote en mallas sin una damita indefensa que dependa de él y no hay cultura de cómics en Estado Unidos sin nenas amarradas, enjauladas y gritando histéricas mientras las sucias manos de sus captores recorren cada centímetro de su cuerpo (Se calentó este Blog). Si la idea original del profesor William Moulton Marston y su esposa Elizabeth era mostrar a una mujer que era capaz de romper las cadenas, los aficionados se enamoraron de la chica antes de su emancipación (atada de pies y manos).

Pero tampoco quiero sonar moralista. Definitivamente los responsables de esta convención no son los cómics que son cajas de resonancia de un problema mucho más complicado. Además desde la época de personajes como Barbarella, Vampirella y hasta Modesty Blaise hay una conciencia abierta del artificio que por lo menos lo hace explícito y en ciertos casos “de común acuerdo”. Aunque el tema me pareció medio retro al principio, lo traigo a colación porque desde que llegué acá y tuve la “ultimate experience” de la tienda comiquera gringa creo que el tópico se ha disimulado de maneras bastante aberrantes. Además para mi sorpresa el medio norteamericano es terriblemente literal en la lectura que hace de sus referentes (basta leer media edición de revista Wizard). Solo falta recordar las proporciones que hicieron famoso a Jim Lee o el jenesaiqua de Power Girl, por mencionar una de cientos. Hay dos imágenes recientes que me parecen fuertísimas y creo que no se pueden dejar pasar así como así:

La primera, es la versión de Michael Turner de Supergirl que no puede ser más enfermizamente flaca y que supuestamente la catapultó nuevamente a un lugar de importancia en el universo DC. Como desagradable eso de que el nuevo superpoder del personaje sea la anorexia.
La segunda, por cuenta de otro favorito de la hincada J. Scott Campbell que sacó a relucir todas sus fantasías secretas estrechando a más no poder la cintura de la vilipendiada y siempre abusada Wonder Woman. Apareció como portada alternativa del número 0 de la nueva serie de Justice League of America.
Puede que muchos se sientan incómodos con este tipo de cosas porque supuestamente los cómics están hechos para escapar de la realidad que nos abruma y para viajar a lugar de fantasía. No puedo estar más en desacuerdo con esa idea y si nos vamos a hacer los locos con estás cosas, entonces no nos quejemos ni de la estupidez de Paris Hilton ni de que el símbolo del orgullo nacional sea Shakira reptando entre aceite de carro.

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1/9/06

Un cómic como dios manda u otra reseña de AllStar Superman

Hace un tiempo escribí sobre la serie All-Star Superman, una de las pocas cosas realmente interesantes que ofrece el género de los superhéroes por estos días. Ni la seudo-política de títulos como The Ultimates 2 o Civil War ni el enésimo intento por reencauchar a los X-Men o a la Crisis de las Tierras Infinitas han logrado diferenciarse de los cientos de proyectos similares que cada año amenazan los bolsillos de esa tribu de hombres “jóvenes” sin oficio de los que Matthew J. Putzs habla en The Comic Book Culture. Ayer salió a la venta la quinta entrega de la serie que como de costumbre y gracias al cielo estuvo a cargo de Grant Morrison, Frank Quitely y Jaime Grant. Por cosas de la vida pude comprarla unos segundos antes de que cerraran la tienda de historietas y desde que la leí no me he podido dejar de sonreír. Me encantó. Esta revista es tan buena que en sus 23 páginas el único ser que aparece con una S gigante en el pecho es un mandril, el papel del “salvador” es interpretado magistralmente por Lex Luthor y Superman cada vez huele más a gladiolo. Es decir, está que se lo lleva la pelona (No sé cuál será la expresión popular para referirse a la muerte que mejor funcione con el público que pasa por acá pero por lo menos lo intenté y eso es lo que cuenta. Lección de Reality #423)

Después de que Lex Luthor es condenado a pena de muerte por poner en peligro la vida de todos los habitantes de la Tierra, Clark Kent va a Stryker’s Island a hacerle su última entrevista. Pero a pesar de que la muerte lo acecha, Lex no tiene ninguna razón para sentirse derrotado. Su plan original era lograr que Superman fuera al Sol para que se sobrecargaran sus células generándole algo así como un cáncer. Así que el verdadero vencedor es el Rey Calvo porque en vez de idear un plan que pudiera ser detenido por el adalid, fue al principio básico de su quehacer. Lo venció desde el momento en que Superman optó por salvar la Tierra. Ahora, Lex está contando los minutos para la muerte de su enemigo o como él lo definiría: para la liberación de la raza humana. No en vano el capítulo se titula “El evangelio según Lex Luthor” (The Gospel According to Lex Luthor) y termina con un confundido Kent atravesando un río subterráneo en una barca conducida por una versión femenina de Caronte.


Puede que esté exagerando pero desde la época de Alan Moore no me leía una historia de Superman que lograra conjugar con tanta elegancia el espíritu ingenuo de los comic-books de los cincuenta y sesenta con la madurez narrativa y argumental de la historieta contemporánea. Desde que tengo memoria, la DC Comics usa como estrategia de venta de sus nuevos títulos, el cuento de que ahora el personaje de turno volverá a su esencia, a los elementos básicos que lo hicieron grande entre sus hinchas. En este caso, la frasecita de cajón es tan cierta como falsa porque si bien este Superman tiene unas aventuras y una personalidad lo suficientemente simple (o simplona) como para recordar los guiones de Otto Binder o Alvin Schwartz, Morrison ha puesto mucho énfasis en el proceso interior del personaje. Básicamente se trata de una especie de ¿cómo va a reaccionar un inmortal unidimensional a la posibilidad de su muerte? Participar de este arco de transformación tan poco común es sencillamente espectacular.

Pd. Ojalá al final de los doce números, todo se solucione de la forma más tonta y absurda posible. Mi dinero está en una conclusión retro como la última página de “¿Quién mató al hombre del mañana?” donde conocemos al Superman padre de familia undercover. Ya me volví a emocionar.

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19/4/06

Reseña de AllStar Superman o Kriptón con escala en Glasgow.



RESEÑA
All-Star Superman #3.
Morrison/Quitely.
DC Comics.

Una revista que fue nombrada como la mejor del año un mes antes de ser lanzada y que después de sólo tres números está nominada al Eisner a mejor mini-serie, es una apuesta a ojo cerrado, uno de esos cómics que tiene que gustarte. No sé si me estoy agringando mucho o si soy una víctima más de la mercadotecnia, pero después de leer la tercera entrega, tengo que confesar que estoy de acuerdo: All-Star Superman es muy buena. Claro que tengo que aclarar que lo que me llama la atención de la revista no es el hecho de que Superman tenga cáncer y le quede poco tiempo de vida, lo que me parece sobresaliente es que esta es la única versión del héroe que es una apología a su simpleza, a su falta de personalidad, en otras palabras, a una mente tan básica.

Para nadie es un secreto que los autores de esta mini-serie -que por esas cosas de la vida son oriundios de Glasgow- se las traen: Morrison es un monstruo tanto en su faceta meta-absurda (Animal Man, Doom Patrol, Arkham Asylum) como en su lado rete-comercial (Top 10 de Wizard); y por su parte, Quitely es el único dibujante del mainstream actual capaz de ponerle rollitos de grasa a la panza de una mutante y de alejarse del idealismo monótono de los superhéroes. De hecho, cada vez que se juntan los resultados son impresionantes: New X-Men, JLA: Terra 2, WE3, The Invisibles, por mencionar algunos. En este caso, el rótulo de clásico no se hizo esperar. Como pieza de arte secuencial, la comunicación entre los dos artistas es muy especial. La expresividad del trazo del dibujante se mezcla perfectamente con la capacidad de síntesis narrativa del escritor. Para la muestra basta con ver las tres portadas que han salido hasta ahora: son imágenes que desechan el tono grandilocuente de los superhéroes y se limitan a dar cuenta de acciones y relaciones de una forma menos dramática. No es fácil quitarle al mundo de Metrópolis el tono “épico-pop”, de hecho, la versión de Neil Adams del primer número es la antípoda del estilo de la dupla escocesa. Este es un hombre de acero que se la pasa mirando el horizonte, que está más preocupado por contemplar el mundo que por defenderlo. Sin duda, la forma como se está tratando la posibilidad de que el hombre de acero muera, concierne al espacio íntimo y personal del personaje. Y de ahí se desprende un conflicto de una naturaleza novedosa que muestra otra cara del héroe.

Grant Morrison es uno de esos guionistas que no repite, que exige un lector minucioso que a punta de detalles descifre la historia que se desenvuelve ante sus ojos. Prueba de ello son las claves que ha estado plantando a través de la revista y que seguramente irá desenredando a medida que se acerque el final. La última viñeta de la tercera entrega, es una invitación a adentrarse en los interrogantes que deja la historia, a desconfiar del desarrollo predecible de los acontecimientos. Un artículo de periódico que anuncia la muerte del kriptoniano escrito por Clark Kent, y un anuncio que hace trivial la acción heroica central de la revista, son motivaciones suficientes para comprar el cuarto número.

Si bien, los cómics se construyen a punta de giros inesperados, es importante destacar que el último kriptoniano ha estado actuando más como un adolescente mostrando su carro que como un adalid de la justicia. Aunque en Superman es muy común la estrategia de crear una situación en la que el héroe se comporta extrañamente para después explicar sus verdaderas motivaciones al final, este ojalá no sea el caso. Si Papá Noel estuviera leyendo esto, le pediría que All-Star Superman sea un historieta del corte de “Whatever happened to the man of tomorrow?” de Alan Moore, en la que el protagonista toma la opción más egoísta, en la que lo que prevalece es el bienestar individual del kriptoniano y no su capacidad de sacrificio. Ojalá esta no sea la historia de un mártir, ojalá sea la de un hombre.

Este no es el Superman mesiánico que vive torturado por la responsabilidad; es un héroe más parecido al Aquiles pataletudo del principio de la Ilíada. Es un hombre que frente a la posibilidad de morir sólo parece querer pasar un buen rato junto a la mujer que ama. Es un ser egoísta que ha vivido en un universo repetitivo y, en esa medida, infinito. Sin embargo, cuando llega el momento de enfrentar el final, responde con los sentimientos más básicos, de la forma más natural. Así, en algún momento, el hijo de Kriptón afirma que él es mucho más que Superman. Ojalá este siga siendo el caso y lo que describo acá no sea producto de mi imaginación.

Superman a lo León De Greiff, viendo fugarse los crepúsculos...

2/4/06

¿De quién son los superhéroes?

Varios bolgs especializados se han referido a este tema pero ahora es mi turno. La editorial del 26 de marzo del Los Angeles Times cuenta un hecho aberrante que no puedo dejar de comentar. Según este medio, la pieza más importante de la exposición “La Ciencia de los Superhéroe de Marvel”, llevada a cabo en el Centro de Exhibiciones de California, fue el gigante cartel de la entrada. En esta pieza de publicidad corporativa aparecía el término superhéroe seguido de la sigla TM, lo cual quiere decir que el popular término con el que denominan a los vigilantes enmascarados del comic-book norteamericano es de uso exclusivo de la Marvel y la DC y no, como lo indica el sentido común, de dominio público.

Según la ley del País de la Libertad, antes de usar la palabra superhéroe se le debe pedir permiso a alguno de los dos colosos editoriales porque, desde el año 1981, un tribunal determinó que la dichosa palabrita no denomina un género del arte secuencial, sino un producto exclusivo de este par de joyitas corporativas. Drake Cómics está en capacidad de expresar su opinión en estos términos terrenales (leer enérgicamente): Además de que le dedicamos todas nuestras horas libres de juventud a las benditas comiquitas, además de que optamos no recordar las fórmulas químicas de clase por dejar espacio mental para saber el nombre real del tío de Superman, además de que pasamos la adolescencia encerrados pasando páginas y copiando dibujos, además de que vaciamos cuanta alcancía en forma de marrano o casita nos pusieron cerca para comprar revistas, ahora, después de tanto luchar por hacer de las historietas un medio decente, ahora le salimos a deber a Stan Lee y a los hermanitos Warner. Ahora sí, qué me mataron a KiKo y a ¡toda la vecindad!

27/2/06

La crisis de los cincuentas ataca a Frank Miller

Durante la edición de este año de la Wonder-Con de San Francisco, llevada a cabo en la segunda semana de febrero, el veterano historietista norteamericano Frank Miller dio muestras de una bajísima dosis de criterio y un muy alto nivel gringo-brutismo. Y fue justamente en una conferencia dedicada a si mismo en la que tuvo una de sus peores recaídas cuando anunció con bombos y platillos su nueva novela gráfica dedicada al hombre murciélago titulada Holly Terror, Batman (Santo Terror, Batman). Retomando la típica acotación del Robin clásico y sus “santas adivinanzas perversas” o “santas felinas aruñadas”, el mítico comiquero describió su nuevo experimento con un contundente: Batman contra Osama. Cuando fue interrogado por las motivaciones detrás de este adefesio, Miller aseguró que su intención es retomar el estilo de las historietas de la edad de Oro en las que Superman o el Capitán América le daban el triple T (Toma Tu Tomate) a Hitler. En un acto que varios especialistas han descrito como una total tontería y otros como un descaro sin precedentes, el autor del Dark Knight Returns afirmó que se trata de un intento por hacer un cómic propagandístico como antaño y que su motivación básica es apoyar a las tropas estadounidenses en su guerra contra el terrorismo… Sí, en serio dijo eso. Al parecer y aunque algunos aficionados han querido apagar las alarmas diciendo que es una estrategia comercial, esto no es un chiste.

No hay reportes sobre si a Miller se le realizó un análisis de alcoholemia después de la presentación. Otras fuentes confirmaron la gran amistad que, en los últimos años, une al hijo de la metada madre de Frank y al petardo de Alex Ross. Obviamente, Drake cómics en todas sus presentaciones se limita a reproducir la información y se alegra de no compartir en ninguna medida las opiniones expresadas por el actor material de esta recagad... digo, noticia.

Aquí encontrará la trascripción completa de este foro.
Santos seniles, Batman, Miller se volvió loco.
En las últimas horas, Jefe O'Hara proporcionó una prueba fotográfica de la amistad que une a Alex Ross y a Frank Miller.

21/2/06

Un baldado de agua fría

Hace un par de semanas me encontré con una de las mejores mini-series de la temporada: Fantastic Four/IronMan: Big in Japan. Con guiones de Zeb Wells, ésta era una de las apuestas más arriesgadas y auténticamente interesantes de la Marvel Comics en esta déceda, sobre todo porque significaba un nuevo escalón en la carrera del talentoso Seth Fisher. Aunque este dibujante de origen japonés ya había trabajado con DC en: dos elseworlds titulados Green Lantern: Willworld y Flash: Time Flies, y, en una serie titulada Vertigo Pop! Tokio, la visibilidad que estaba recibiendo con este proyecto era impresionante. Desafortunadamente, esta gran promesa de las viñetas murió hace un par de semanas en circunstancias desconocidas.

La noticia llega como un baldado de agua fría porque de verdad que la mini-serie estaba muy buena y yo estaba esperando a comprar el cuarto número para reseñarla. Es una verdadera lástima.

Reseña de Invicible o lo Imbecible

Invincible #0,
Kirkman, Ottley, Crabtree.
Image.

Entre los nuevos consentidos de la revista Wizard, está "Invincible" de Robert Kirkman, un superhéroe que entra en la categoría de lo que ellos llaman alternativo, pero que, en realidad, es más de lo mismo. Esta serie me llamó la atención porque fue uno de los pocos cómics que logró estar en la lista de lo mejor del 2005 sin pertenecer ni a DC ni a Marvel. Y aunque mi fe en Wizard se acabó cuando le dieron portada a los X-Files (corría el año… noventaypico), cuando apareció el número 0 de su recomendado por tan sólo 50 centavos, me dije: “Démosle oportunidades a cosas nuevas”, y aquí estoy. Y no es que le serie esté mal hecha o que el guión tenga errores grasos y evidentes, de hecho Kirkman es considerado uno de los prospectos más importantes del mainstream norteamericano. Lo que pasa es que mientras pasaba las páginas de esta historieta tuve la sensación de que había leído lo mismo un millón de veces. El mismo héroe juvenil que mezcla la impertinencia con los valores tradicionales, la misma relación inverosímil y amañada entre lo personal y lo sobrenatural, y, la misma dama en peligro con actitud desafiante. Lo único que medio separa a Invincible del resto de revistas de superhéroes es que los protagonistas hacen referencia directa a tener vida sexual (juntos) y que la sangre es roja, pero eso no se debe a una acto de originalidad sino a que el Comics Code se cayó hace unos añitos.

Las aventuras de Mark Grayson, el hijo del que inicialmente es el superhéroe más grande del mundo, son sosas para un lector que esté buscando algo más que la típica historia de enmascarados al estilo Marvel. Esto no significa que la edición cero de Invincible no esté bien editada: si la idea es ampliar el público lector dándole un resumen de la historia que le permita a la serie subir “rating”, esta revista funciona perfectamente. El dibujante, Ryan Ottley, hace un buen trabajo y la lectura, aunque un poco abigarrada, es agradable. De hecho se parece mucho a X-Men # 138, el número que siguió a la muerte de la Dark Phoenix, en donde Cíclope hace un recuento informativo pero monótono de la historia del equipo desde su origen hasta ese momento.

Pero el problema es más de fondo. Entre más se acumulan historietas dedicadas a los adalides de la justicia y las “nuevas” generaciones intentan torcer la tuerca de los vengadores enmascarados un poco más, este género se vuelve más repetitivo y aburridor. Si bien en su momento de mayor apogeo, la Image Comics era un espacio para nuevas propuestas que provenían de autores talentosos que querían liberarse del yugo de Marvel y DC, ahora es un remedo de estos dos gigantes. No en vano la frase que acompaña al título es “Probably the Best Superhero Comic Book in the Universe” (“probablemente el mejor comic-book de superhéroes del universo”), haciendo referencia al ya clásico remoquete de los Cuatro Fantásticos: “The World’s Greatest Comic Magazine!” (La mejor revista de cómics del mundo). Ojalá que en la película que, según varias fuentes, se va a realizar de esta serie, no contraten para el papel principal a Tobby Maguire, el actor de Spiderman.

20/2/06

La prueba fotográfica

Dentro de la campaña por un país editorial sin Photoshop, y mientras esperamos más noticias de la redacción sobre nuestro futuro, quiero compartir con el anonimato electrónico una pequeña perla noventera. Por si acaso a alguien le queda alguna duda de que esto de las historietas es un asunto que viene de tiempo atrás en mi vida, les presento -redoblante aunque sé que ya la vieron- esta FOTO:

Si no estoy mal, corría el año de 1993 porque el calendario de Marvel es de ese año y acá todo llegaba tarde. Era febrero porque la ACME #2 es de ese mes, la Weapon X (que yo cargo) es un par de años más vieja pero era la locura, el libro de afiches de Spiderman que tiene el joven de chaqueta de jean debe ser de ese año y la Iron Man del pelao a la derecha es la 288, de enero de ese año. Según estas cuentas, han pasado la medio bobadita de 13 años entre esa foto el momento presente y espero que la diferencia se note.
Ahora que ya demostré un nivel perturbador de conocimiento trivial y he avergonzado a mi descendencia, puedo cerrar la entrada más particular de este año.

26/1/06

Superman compuesto

Definitivamente el año no empieza hasta que empieza. Justo ahora, a mitad de febrero, empieza la versión 2006 del blog de El Drake. Durante esta época de vacaciones me dediqué a rebuscar una que otra historieta que llevaba mucho tiempo buscando. Algunas las compré porque llevo leyendo sobre ellas en todas partes durante un buen rato y otras porque son unos de esos clásicos que hay que leer cuando se puede. Entre las novedades de mi biblioteca están viejeras como los números setenteros que Dennis O’Neil y Neal Adams hicieron de Linterna Verde y Flecha Verde y una reimpresión de Weird Science de EC Comics. Además, hay títulos más recientes como Invincible, ExMachina y la nueva mini-serie de Superman a manos de Morrison y Quitely que se llama All-Star Superman. Pues como los cómics se hacen es leyendo, le voy a dedicar las entradas de estos días a hacer una que otra reseña del nuevo material para que compartamos información sobre este mercado gringo tan diverso. Les dejo esta portada de uno de los villanos más friqui-chéveres de todos los tiempos: el Supermán Compuesto (Composite Superman). La versión de Editora Cinco de este cómic fue una de las primeras que tuve por allá en los 80s pero como buena revista de niño ya pasó a mejor vida.